Y dirás “¿qué hace aquí una novela clásica del gótico?”. Bueno, es que si no la has leído, entiendo que te lo preguntes. Voy a intentar convencerte para que no tardes los 40 años que he estado yo para meterme de lleno en estas páginas.
Shelley, que escribe de una forma exquisita, realiza un retrato muy humano de una pregunta muy existencial: qué es creación y qué derechos tiene un creador. A partir de este hilo, desgrana de forma emocionalmente divina una historia que toca muchas aristas de la existencia, en su versión más humanista, filosófica y desgarradora. Un clásico que agradezco haber encontrado ahora, para poder abarcar en toda su profundidad.